Dia 2 (4 de enero), por Rosa Maria Hidalgo

Suena el teléfono. Son las 09:00 de la mañana. Mi hija lo coge: -¡es Mickey! ¡Buenos días!, ¡hay que levantarse!, ¡empieza un nuevo día! La sonrisa de mi hija reflejaba la alegría que sentía al escuchar a Mickey a través del teléfono. (No tengo que decir que la noche anterior llamé a recepción para que nos despertaran a las 09:00, y de esa manera hacer que mi hija cogiera el teléfono).

Disneyland Railroad

Nos levantamos, preparamos la mochila (agua, pañuelos, cámara fotográfica, entradas, etc.) y bajamos a desayunar. El buffet libre que nos ofrecía el Hotel Disneyland tenía un único fallo. Mi hija solamente bebe zumo de melocotón, y  en los cuatro días que estuvimos allí, este era el único que faltaba: había de naranja, piña y manzana. La organización del hotel a la hora de las comidas es maravillosa. Jamás tuvimos que esperar más de 5 minutos para que nos atendieran. Nunca tuvieron que mandarnos a otro restaurante u hotel para desayunar o cenar. Lógicamente el día que llegamos reservamos todas las comidas, excepto el almuerzo. La imagen que teníamos a través de la ventana, mientras desayunábamos, era el árbol de Navidad de Main Street. ¡Qué maravilla!

Después de desayunar, nos fuimos al parque. Hoy tocaba ir a ver a Papá Noël. Hacía bastante frío. Teníamos una ventaja: el hotel estaba cerca en el caso de que necesitáramos ir a cambiarnos de ropa; aunque siempre íbamos bastante abrigados. El recinto en el que se encontraba Papá Noël estaba muy bien ambientado: muñeco de nieve, paisajes nevados, estampas navideñas, … Teníamos que seguir un itinerario para llegar a él. Esperamos en la cola (20′ aproximadamente) y por fin estábamos ante él. Nos habló en castellano. Nos deseó feliz Navidad y a mi hija le preguntó: -“¿cuántos años tienes? “; -¡10 años!, dijo ella. Y él le contestó: -“¡qué vieja eres!  Mi hija empezó a reírse. Al principio, antes de entrar a verlo, mi sobrino decía que él no se ponía en la foto; pero él no sabía que Papá Noël lo llamaría con la mano y le haría ponerse en la foto con nosotras. Nos hicimos varias fotos, nos despedimos de él y prometimos volver en otra ocasión. Hubo un detalle que me llamó la atención: la hevilla del cinturón de su traje era la cara de Mickey. Al salir de su salón, perfectamente acondicionado, entramos directamente en el taller de los juguetes. Había unos muñecos articulados que “arreglaban”  juguetes o “hacían que los construían”.

Taller de juguetes de Papa Noel

Taller de juguetes de Papa Noel

Estuvimos todo el día en el Parque Disneyland. Fuimos a las atracciones en las que no habíamos podido entrar el día anterior e hicimos uso del Fast Pass que te regalaba diariamente el Hotel Disneyland.  Lo utilizamos en aquella atracción que solía tener más cola: Peter Pan, Piratas del Caribe, etc.  A decir verdad no he tenido que esperar mucha cola en las atracciones. Una vez que vimos la cabalgata iluminada nos fuimos al hotel. Pasamos mucho frío ese día, pero mereció la pena.

Una de las cosas que más temía en este viaje era el hecho de que alguno de nosotros se resfriara o cogiera frío. La verdad es que iba cargada de medicinas: ibuprofeno, Dalsy, Paidoterín, etc.; pero creo que Dios me ayudó y ninguno volvió resfriado.

Durante la cena se produjo una anécdota. El camarero que nos la servía era holandés. Al enterarse de que nosotros éramos españoles nos dijo: -“¡en el 2014 Holanda será la campeona del mundo!” Nos reímos y le contesté: -¡eso ya lo veremos!, -¡todavía nos quedan 4 años para disfrutar de la copa! Él movió la cabeza.

Mientras cenábamos aparecieron varios personajes: Mickey, Pluto, Joe McQuack, … No teníamos que ir a buscarlos, ellos venían a nosotros, se paraban en todas las mesas y estaban el tiempo que fuera necesario para hacer todas las fotos que quisiéramos. De los tres hoteles que conozco: el Hotel Disney´s Newport Bay Club,  el Hotel Cheyenne y el Hotel Disneyland, en este último es donde he visto la presencia de los personajes durante la cena.

El buffet de la cena tenía una particularidad: había marisco. Ningún hotel de los que yo había visitado anteriormente lo ofrecía. La comida en el hotel era magnífica, variada, abundante, exquisita … Cuando terminamos de cenar recorrimos algunas de sus dependencias. Vimos encendido, a través de sus grandes ventanales, el árbol de Navidad.

¡Qué mágnífica sensación contemplar el parque de noche con ese maravilloso árbol!

Related Posts with Thumbnails

Leave a Reply

You can use these HTML tags

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>